A unos meses de cumplir 100 años, el Mercado Primero de Mayo no solo es un centro de abasto: es un testigo vivo de la transformación social, económica y cultural de la capital hidalguense.
De tianguis a símbolo urbano
Antes de convertirse en mercado, el lugar donde hoy se ubica formaba parte de la antigua Plaza de Mercaderes, en pleno centro histórico de Pachuca. Desde el siglo XIX, ahí se instalaba un tianguis semanal conocido como “La Barata”, donde comerciantes de distintas regiones llegaban a vender alimentos, textiles y productos básicos.
Ese espacio abierto fue el primer núcleo comercial organizado de la ciudad minera, reflejo de una economía que comenzaba a diversificarse más allá de la actividad extractiva.
El primer mercado formal
A inicios del siglo XX, el crecimiento urbano obligó a formalizar el comercio. En el mismo sitio se estableció el llamado “Mercado Libertad”, que funcionó durante varias décadas hasta que fue demolido para dar paso a una nueva construcción más moderna.
Finalmente, el 1 de mayo de 1926, el mercado fue inaugurado oficialmente por el entonces presidente Plutarco Elías Calles, marcando el inicio de una nueva etapa en la organización del comercio local.
Incendio y reconstrucción
Uno de los episodios más duros en su historia ocurrió en 1938, cuando un incendio destruyó gran parte del inmueble.
Tras el siniestro, el mercado fue reconstruido y, de acuerdo con registros históricos, su consolidación definitiva se dio hacia 1947, manteniendo su vocación como principal punto de abasto de la ciudad.
El corazón comercial de Pachuca
A lo largo del siglo XX y lo que va del XXI, el mercado se consolidó como uno de los espacios más importantes de comercio popular en Hidalgo.
Hoy alberga a más de 1,500 comerciantes, quienes continúan una tradición que ha pasado de generación en generación.
Entre sus pasillos conviven:
- Cocinas tradicionales
- Venta de insumos básicos
- Productos regionales
- Oficios heredados por décadas
Más que un mercado, es un punto de encuentro social donde se cruzan historias, identidades y formas de vida.
Resiliencia y permanencia
A lo largo de casi un siglo, el Mercado Primero de Mayo ha sobrevivido a incendios, transformaciones urbanas, cambios económicos y la competencia de nuevos modelos comerciales.
Aun así, sigue siendo uno de los mercados más antiguos y representativos de la ciudad, junto con otros como Barreteros, ambos fundados en la década de 1920.
Rumbo al centenario
En 2026, este emblemático espacio cumplirá 100 años de existencia formal, consolidándose como un símbolo de identidad para Pachuca y como uno de los mercados históricos más relevantes del estado.
Su historia no solo habla de comercio, sino de comunidad, resistencia y adaptación: de cómo un tianguis del siglo XIX evolucionó hasta convertirse en el corazón cotidiano de la ciudad.
