Más de 30 creadores buscan integrarse a la nueva tienda, pero deberán cumplir con los estándares del Distintivo de Artesanía Mexicana.
La apertura de la Casa de las Artesanías Hidarte Tulancingo avanza y, junto con los preparativos del nuevo espacio, el municipio puso en marcha un proceso de capacitación para que las y los artesanos fortalezcan sus conocimientos y puedan comercializar sus productos bajo los estándares que exige la marca estatal.
Como parte de los trabajos previos a la inauguración, ya fueron adquiridos el software y el punto de venta que permitirán la comercialización de las piezas artesanales que se exhibirán en la tienda, la cual estará ubicada en el Centro Cultural Ricardo Garibay.
Mientras continúan las últimas adecuaciones del inmueble, también se integra el padrón de expositores y se capacita al personal que estará a cargo de la operación del establecimiento, con el objetivo de ofrecer un servicio especializado tanto a productores como a visitantes.
Hasta ahora, más de 30 artesanas y artesanos han manifestado su interés en formar parte de Hidarte Tulancingo. Sin embargo, para acceder al espacio deberán acreditar los criterios del Distintivo de Artesanía Mexicana (DAM), requisito que certifica que las piezas son resultado de procesos artesanales y no de producción industrial o seriada.
Ante este reto, el gobierno municipal decidió impulsar un programa de acompañamiento para que los creadores locales puedan cumplir con los lineamientos establecidos. La capacitación incluye temas como identidad de marca, presentación del producto, comercialización, procesos administrativos, estrategias de venta y requisitos normativos.
La presidenta municipal, Lorena García Cázares, señaló que Hidarte Tulancingo busca convertirse en un escaparate permanente para difundir y fortalecer el trabajo de las y los artesanos de la región, además de abrir nuevas oportunidades de comercialización para un sector que representa parte importante de la identidad cultural del municipio.
Con la próxima apertura de la tienda, Tulancingo apuesta por profesionalizar a sus productores y posicionar la artesanía local como un atractivo cultural y económico para visitantes y consumidores.
