Columna de OpiniónEstatal

Entre obras y gestión, Metzquititlán ya habla de continuidad

Por: LILIANA CASTILLO 

En política, los informes de gobierno suelen ser una fotografía del presente, pero también funcionan como termómetro del futuro. Y en San Agustín Metzquititlán, el Segundo Informe de Germán Hernández Pérez dejó algo más que cifras sobre la mesa: dejó abierta la conversación sobre lo que viene.

El comentario ya circula en el ambiente político regional. No hay que adelantarse a los tiempos ni confundir una versión política con una decisión formal, pero tampoco se puede ignorar que, cuando el nombre de un alcalde comienza a aparecer insistentemente en la conversación sucesoria, algo está pasando.

Y aquí está lo interesante: Hernández Pérez tiene con qué alimentar esa conversación.

Para un municipio pequeño, con 9 mil 449 habitantes y recursos propios limitados, los números presentados durante su segundo informe resultan difíciles de pasar por alto. 28.5 kilómetros de caminos rehabilitados, inversión superior a 6.8 millones de pesos para el Centro Histórico, nuevas obras de pavimentación, infraestructura hidráulica, seguridad, salud y educación forman parte de una gestión que ha apostado, principalmente, por tocar puertas.

Y en municipios de estas dimensiones, gestionar es gobernar.

Quizá uno de los mayores aciertos políticos de Hernández Pérez ha sido entender que un Ayuntamiento pequeño no puede encerrarse en su presupuesto. Hay que salir, negociar, insistir y buscar recursos donde estén. El resultado es una administración que ha logrado colocar proyectos municipales en la agenda estatal y federal.

Pero hay otro elemento que llama la atención: la cercanía con las comunidades. El informe no se quedó solamente en el escritorio. La emergencia provocada por las lluvias puso a prueba esa relación y mostró la importancia del trabajo conjunto entre autoridades locales y habitantes.

Ahora bien, una eventual búsqueda de continuidad tendría necesariamente que pasar por el juicio ciudadano. Las obras ayudan, los números pesan y la gestión cuenta, pero en política la última palabra siempre la tienen los tiempos legales, las decisiones partidistas y, llegado el momento, las urnas.

Por ahora, Germán Hernández Pérez termina su segundo año con algo que cualquier político quisiera tener: obra para presumir, gestión que mostrar y un municipio donde su nombre ya forma parte de la conversación política rumbo a lo que sigue.

En Metzquititlán, al parecer, el segundo informe no fue solamente un cierre de cuentas. También fue el primer capítulo de una discusión que apenas comienza: ¿continuidad o cambio?

El tiempo y la ciudadanía tendrán la respuesta.

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