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Tulancingo: muchos quieren, pocos llegarán

La sucesión política en Tulancingo comienza a calentarse y, por ahora, Morena concentra la mayor parte de los movimientos. Hay exalcaldes, legisladores, funcionarios, abogados y personajes de distintas trayectorias que buscan hacerse de un espacio rumbo a 2027. Algunos ya hicieron pública su inscripción; otros apenas aparecen en las versiones periodísticas.

La lista de interesados en las coordinaciones municipales de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional comienza con el diputado local Arturo Gómez Canales, el exalcalde Julio César Soto Márquez y Enzo Nuvolari Balderas Castro, quien anunció una licencia de tres meses, sin goce de sueldo, a la dirección de la Comisión de Agua y Alcantarillado del Municipio de Tulancingo (CAAMT).

Este último movimiento merece atención. Balderas no solamente levantó la mano: anunció su separación temporal de un cargo público para concentrarse en sus proyectos personales y políticos. Falta conocer cómo se formaliza administrativamente esa decisión y, sobre todo, qué respaldo consigue construir.

También aparecen Aristeo Trejo Gayosso, conocido por su trabajo de gestión en la colonia Guadalupe, y el abogado José Alfonso Pérez Tagle, Titis, cuyos registros han sido reportados por la prensa local.

En otro nivel están Alejandro Rosas García, exconsejero político de Morena, y Pedro Orlando Escudero García, síndico jurídico municipal. Ambos han sido mencionados en el escenario político, pero no existe información suficiente para asegurar que estén formalmente inscritos. En el caso de Rosas, además, debe considerarse su antecedente de separación de Morena en 2024.

Tampoco debe perderse de vista a José Gastón Santos López, mencionado meses atrás como posible aspirante, aunque sin un registro reciente corroborado.

Lo interesante es la diversidad de trayectorias. Julio César Soto gobernó Tulancingo bajo las siglas del PAN; Pérez Tagle compitió anteriormente por Más por Hidalgo y Escudero tiene antecedentes vinculados al PRI. Morena reúne así nombres de distintos orígenes, aunque eso no significa que todos sean militantes actuales ni participantes oficialmente aceptados.

La pregunta es si Morena podrá procesar tantas aspiraciones sin convertir su fortaleza electoral en una disputa interna.

Mientras tanto, la oposición mantiene sus cartas guardadas, al menos públicamente.

En el PRI, su dirigente municipal Raúl Sánchez Parra ha hablado de la organización del proceso interno, pero no ha confirmado aspirantes a la alcaldía. Lorenia Lira Amador, excandidata en 2024 y actual integrante del Ayuntamiento, conserva presencia política, aunque no ha hecho pública una nueva intención de competir.

Algo semejante ocurre con Benita Manilla Martínez, del PAN; Rosa Elena Lazcano Delgadillo, de Movimiento Ciudadano; Dora Luz Guzmán Flores, del PT, y Bronia Esperanza Vargas Ibarra, del Verde. Todas cuentan con antecedentes electorales recientes, pero sería prematuro colocarlas nuevamente en la contienda sin una declaración o registro que lo sustente.

Y la disputa no termina en la presidencia municipal.

En el Distrito Electoral Federal IV, con cabecera en Tulancingo, también aparecen nombres vinculados al proceso interno de Morena: la diputada federal Alma Lidia de la Vega Sánchez, Carlos Emigdio Arozqueta Solís, Andrés Soto y Dora Luz Castelán, , además de Dereck Olvera Juárez, cuyo registro fue reportado por la prensa.

Es decir, la competencia por las coordinaciones municipales corre paralela a la de los espacios federales. Y aunque se trata de procesos distintos, sus resultados podrían modificar los equilibrios políticos de la región.

En medio de estos movimientos está la alcaldesa Lorena García Cázares, cuyo gobierno enfrenta el desafío de mantener la conducción municipal mientras crecen las aspiraciones políticas.

Hay todavía demasiadas incógnitas: quiénes conseguirán la validación de sus registros, qué grupos respaldarán a cada perfil, cómo se resolverán las competencias internas y qué estrategia terminarán adoptando los partidos opositores.

Por ahora, la ventaja de Morena es que sus aspirantes ya están ocupando la conversación pública. Su riesgo es que esa misma competencia termine desgastando a quienes deberían llegar unidos al proceso electoral.

En Tulancingo muchos quieren encabezar la transformación, pero todavía falta saber quién tiene estructura, quién tiene respaldo ciudadano y quién solamente está buscando sentarse a la mesa de las negociaciones.

Porque en política levantar la mano es fácil. Lo complicado es demostrar que detrás hay algo más que una aspiración personal.

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