La región de Tula de Allende amaneció bajo un fuerte despliegue de fuerzas federales y estatales luego de los hechos violentos registrados en días recientes, lo que encendió las alertas de seguridad en el corredor industrial del suroeste hidalguense. Más de 600 elementos fueron movilizados como parte de una estrategia permanente para contener delitos de alto impacto y recuperar el control territorial.
El operativo se extiende a los municipios de Tepeji del Río, Tula de Allende, Atitalaquia, Tlaxcoapan, Tlahuelilpan y Atotonilco de Tula, considerados puntos clave por su ubicación estratégica y antecedentes recientes de conflictividad. En estas demarcaciones se realizan patrullajes intensivos, filtros de revisión, labores de inteligencia y acciones de investigación criminal.
Fuentes de seguridad confirmaron que más de 300 efectivos federales se incorporaron a las tareas que ya se desarrollaban en la zona, lo que elevó de forma considerable la presencia de fuerzas armadas y corporaciones policiales. Como parte de las primeras acciones, se ejecutaron dos cateos simultáneos en la comunidad de Santa Ana Ahuehuepan, señalada como un foco relevante dentro de las indagatorias abiertas por hechos recientes de violencia.
En el despliegue participan elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, Guardia Nacional, Policía Federal Ministerial, Policía Investigadora y corporaciones estatales, quienes operan de manera coordinada para desarticular posibles células delictivas y frenar actividades ilícitas que han generado preocupación entre los habitantes.
Aunque las autoridades aseguran que el operativo busca restablecer la tranquilidad, la presencia masiva de fuerzas de seguridad ha generado expectación y tensión entre la población, que observa un movimiento inusual de convoyes, retenes y operativos nocturnos. La intervención se mantendrá de forma indefinida mientras continúan las investigaciones y se evalúan los resultados en materia de seguridad.
