La inconformidad social vuelve a encenderse en Tasquillo. Habitantes y organizaciones locales convocaron a la Tercera Marcha Pacífica para reiterar su rechazo a la posible construcción de un Centro de Readaptación Social (CERESO) en el municipio, un proyecto que, aseguran, avanza sin claridad ni garantías.
La movilización, impulsada por Tasquillo Unido y el Comité de Lucha, se realizará este sábado 31 de enero de 2026, a partir de las 4:30 de la tarde, con punto de partida frente a la cancha de Calvario Bajo. El mensaje central es directo y contundente: exigir al gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca, un documento oficial, firmado y sellado, que garantice que el CERESO no se construirá en Tasquillo.
Para los convocantes, las declaraciones verbales ya no son suficientes. “Las palabras se las lleva el viento”, señalan, al subrayar que la comunidad necesita certeza jurídica, no promesas.
En las últimas semanas, el solo anuncio del posible proyecto ha detonado inquietud, desconfianza y movilización social, pese a que autoridades estatales han insistido en que la propuesta se encuentra únicamente en fase de análisis y que no existe una decisión final. Para la población, sin embargo, la posibilidad misma ha encendido las alertas en una región que arrastra rezagos históricos en infraestructura y servicios.
Los inconformes advierten que cualquier proyecto de alto impacto social, ambiental y territorial debe ser sometido a consulta pública, con transparencia total, acceso a estudios técnicos y ambientales, y claridad en cada etapa del proceso. Insisten en que estos elementos no son concesiones, sino obligaciones legales.
La falta de información precisa sobre permisos, impacto ambiental, uso de suelo y manejo de recursos naturales ha profundizado el conflicto social y la desconfianza hacia las autoridades.
Un centro penitenciario, señalan, implicaría una fuerte presión sobre los servicios básicos: mayor consumo de agua, generación de residuos sólidos, manejo de aguas residuales, incremento del tránsito vehicular y transformación del uso de suelo. En un municipio con limitaciones estructurales y ambientales, la exigencia es clara: evaluar rigurosamente los impactos antes de cualquier avance.
