En Hidalgo ya se construyen dos Casas de la Mujer Indígena que buscan algo claro: que miles de mujeres reciban atención materna digna, cercana y acorde a sus tradiciones. En total, más de 101 mil mujeres de las regiones Huasteca y Otomí-Tepehua serán beneficiadas con este modelo que pone en el centro a las parteras y a la medicina tradicional.
A diferencia de otros espacios de salud, estas casas fueron pensadas junto con mujeres de las propias comunidades: parteras, sanadoras y cuidadoras que conocen de primera mano cómo atender un embarazo desde su cultura y experiencia.
La primera se levanta en Atlapexco, donde atenderá a más de 43 mil mujeres de municipios cercanos. La segunda está en Tenango de Doria y beneficiará a más de 58 mil. Ambas representan una inversión importante y, sobre todo, una apuesta por respetar la forma en que las comunidades cuidan la vida.
Cada espacio tendrá capacidad para atender a más de mil mujeres al año, con consultas prenatales y partos de bajo riesgo, además de formar y certificar a nuevas parteras, asegurando que este conocimiento no se pierda.
A la par, el programa “Guardianas de Vida” seguirá apoyando directamente a parteras y médicos tradicionales con recursos económicos, reconociendo su papel clave en las comunidades.
Más allá de cifras, el proyecto busca algo más profundo: que las mujeres puedan decidir cómo y con quién atender su embarazo, sin dejar de lado su identidad ni sus saberes.
