A un mes del cierre de la carretera Real del Monte–Huasca, una obra que costó más de 5 mil millones de pesos, todavía no existe una fecha para restablecer al 100 por ciento la circulación.
El director general del Centro de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) Hidalgo, Pablo Octavio Olvera Sánchez, explicó las causas que provocaron el cierre temporal de la vía y señaló que actualmente esperan los resultados de un estudio geofísico para definir la estrategia de rehabilitación.
De acuerdo con el funcionario, la falla estaría relacionada con la acumulación de agua, la saturación del terreno y las condiciones de una zona donde existen antiguos jales derivados de la actividad minera.
Metros arriba del punto afectado se localizaba un depósito con capacidad superior a un millón de litros de agua, utilizado hace entre 70 y 80 años por la compañía Real del Monte durante sus operaciones mineras.
Olvera Sánchez explicó que, cuando se construyó la carretera, ese vaso fue vaciado debido a que ya no tenía utilidad. Sin embargo, las lluvias frecuentes, los manantiales y los escurrimientos naturales provenientes de la parte alta de la montaña habrían favorecido nuevamente la acumulación de humedad en el terreno.
El agua se concentró detrás de un muro de gaviones y penetró hacia la parte inferior de la estructura. La saturación del terreno y el peso del propio muro provocaron un asentamiento y posteriormente su desplazamiento hacia la carretera.
Ante el riesgo, la SICT realizó un enrocamiento en la base y a lo largo del muro para evitar que continuara desplazándose. También fueron colocados testigos topográficos para vigilar cualquier movimiento.
De acuerdo con el director del Centro SICT Hidalgo, hasta el momento los instrumentos de monitoreo indican que el muro ya no registra desplazamientos, como resultado de las medidas provisionales aplicadas en la zona.
Respecto a una vivienda que resultó afectada y cuya imagen circuló públicamente, Olvera Sánchez precisó que el inmueble ya había sido adquirido por la dependencia como parte del derecho de vía, debido a que se encontraba en una zona considerada de riesgo. Posteriormente fue demolido para evitar algún incidente.
La atención definitiva del tramo dependerá ahora del estudio geofísico que se encuentra por concluir. Sus resultados permitirán conocer las condiciones del subsuelo y determinar qué tipo de intervención deberá realizarse para estabilizar y rehabilitar la zona.
El funcionario reconoció además que la acumulación de humedad y la saturación de los terrenos pueden generar problemas similares en otros puntos, principalmente ante lluvias persistentes, manantiales y escurrimientos provenientes de las zonas altas.
Mientras se obtiene el diagnóstico técnico, la SICT trabaja en habilitar parcialmente la circulación. Sin embargo, la reapertura completa de la Real del Monte–Huasca permanece sin fecha.
Será hasta contar con los resultados del estudio geofísico cuando la dependencia determine la
