En lo que va de 2026, autoridades de Tulancingo han rescatado y reubicado 12 enjambres de abejas en distintas comunidades y colonias del municipio, como parte de una estrategia que busca reducir riesgos para la población y, al mismo tiempo, preservar a una especie clave para el equilibrio de los ecosistemas.
La Secretaría del Campo, en coordinación con Bomberos y Protección Civil, se encarga de atender los reportes ciudadanos y realizar las labores de rescate y manejo de los enjambres. Una vez retirados de zonas habitadas, los ejemplares son entregados a apicultores locales para su adecuado cuidado.
Entre los sitios donde se han realizado intervenciones se encuentran San Nicolás Cebolletas, Ejido Zapotlán de Allende, Rincones de la Hacienda, Jardín La Floresta, Panteón San Miguel, Santa Ana Hueytlalpan y Ejido Santa María Asunción, además de diferentes puntos de la periferia de la ciudad.
El caso más reciente ocurrió en la colonia Vicente Guerrero, donde nuevamente se aplicó el protocolo de rescate para evitar afectaciones a la población y garantizar la conservación de las abejas.
Pero el trabajo municipal no se limita a retirar enjambres. Las autoridades también buscan fortalecer la actividad apícola mediante capacitación, asistencia técnica y alternativas de producción para los habitantes interesados en este sector.
A través de la Escuela de Campo para la Producción de Miel, se capacita a productores y personas que buscan incorporarse a la apicultura. El programa contempla, además, el aprovechamiento y transformación de la miel para elaborar productos con valor agregado y ampliar las posibilidades de comercialización.
El impulso a estas actividades también se refleja en el presupuesto destinado al campo. De acuerdo con información municipal, los recursos para el fomento agropecuario pasaron de 82 mil pesos a más de 600 mil pesos, un incremento orientado a fortalecer la capacitación, producción y las acciones de protección de los recursos naturales.
La estrategia parte de una premisa: el rescate de un enjambre no sólo evita un posible riesgo para la población, sino que permite conservar a las abejas, responsables de una parte fundamental de la polinización y, por tanto, de la reproducción de numerosas especies vegetales.
