Un hombre identificado como testigo clave en la investigación contra nueve agentes de la Dirección de Seguridad Pública de Progreso de Obregón fue asesinado a balazos la noche del domingo 24 de mayo en la colonia Centro de ese municipio, en un hecho que vuelve a colocar bajo presión a las autoridades estatales por un caso ligado presuntamente a tortura, desaparición y homicidio.
De acuerdo con los reportes oficiales, la víctima había sobrevivido previamente a una agresión atribuida a policías municipales señalados en la investigación por homicidio doloso calificado y lesiones calificadas. En aquel ataque, otro de sus acompañantes perdió la vida.
El asesinato más reciente ocurrió alrededor de las 19:14 horas, cuando elementos de la Policía Municipal, a bordo de la unidad PM-027, localizaron el cuerpo sin vida dentro de un inmueble ubicado en la colonia Centro de Progreso. En el exterior fueron encontrados casquillos percutidos de arma de fuego.
Las primeras indagatorias revelaron que cámaras de videovigilancia particulares captaron al menos dos vehículos presuntamente relacionados con la agresión: un Nissan Sentra color rojo y una camioneta Chevrolet Silverado negra.
El antecedente: desaparición, tortura y un cadáver en Jagüey Blanco
El caso está vinculado con los hechos ocurridos el pasado 11 de mayo de 2026, cuando fue localizado el cuerpo de un hombre en un camino de terracería de la colonia Jagüey Blanco, en Mixquiahuala.
Según testimonios integrados en la investigación, las dos víctimas se encontraban en un puesto de tacos en Progreso de Obregón entre las 22:30 horas y la 1:00 de la madrugada, cuando arribaron dos patrullas municipales.
De las unidades descendieron aproximadamente diez policías, quienes sometieron a ambas personas y las trasladaron a las instalaciones de Seguridad Pública municipal. El movimiento quedó registrado por cámaras del sistema C5.
Sin embargo, las autoridades estatales señalaron que no existe registro oficial posterior sobre el paradero de las víctimas después de su detención.
El ahora fallecido había declarado que ambos fueron llevados posteriormente a una bodega o salón de eventos identificado como “Bicentenario”, en Progreso de Obregón, donde presuntamente fueron golpeados y torturados. Según su versión, una de las víctimas murió a consecuencia de traumatismo craneoencefálico.
Debido a estos señalamientos, el inmueble quedó bajo resguardo ministerial como parte de las investigaciones, al existir indicios de posibles actos de tortura cometidos en el lugar.
El homicidio del testigo ocurre mientras continúan las indagatorias contra los nueve elementos policiacos, en un caso que ha generado inquietud social y cuestionamientos sobre la actuación de corporaciones municipales en Hidalgo.
