A casi dos meses del arranque de los trabajos, la demolición del antiguo Salón de Plenos del Congreso de Hidalgo registra un avance cercano al 60 por ciento, en medio de un proceso técnico que marca el fin de uno de los espacios más representativos de la vida legislativa del estado.
La obra comenzó el 18 de noviembre de 2025 y, de acuerdo con el calendario establecido, concluirá el próximo 19 de marzo de 2026. Desde entonces, la zona permanece acordonada y bajo vigilancia constante para evitar riesgos, mientras maquinaria pesada y cuadrillas especializadas continúan con el derrumbe controlado del inmueble.
Los trabajos se realizan bajo la supervisión de instancias de infraestructura y desarrollo urbano, con acompañamiento permanente de personal técnico y recomendaciones emitidas por Protección Civil estatal. Fuentes cercanas al proyecto señalaron que las maniobras se han desarrollado sin incidentes mayores, pese a la complejidad estructural del edificio.
Uno de los puntos que más atención ha generado es el destino del patrimonio artístico del recinto. El mural ubicado en el vestíbulo principal fue retirado por especialistas y se encuentra resguardado, mientras que otra obra, pintada directamente sobre elementos estructurales del muro sureste por el artista Silvino López Tovar, no pudo ser conservada debido al deterioro del inmueble y la necesidad de demoler esa sección.
En paralelo al avance físico de la demolición, continúan los trámites administrativos para dar paso a la construcción del nuevo recinto legislativo. Las gestiones se concentran actualmente en la validación técnica y presupuestal ante instancias hacendarias, un paso clave para definir cuándo iniciará la siguiente etapa del proyecto.
La desaparición del viejo Salón de Plenos no solo implica una obra de infraestructura, sino el cierre simbólico de una etapa en la historia política del estado, mientras se abre la expectativa sobre cómo será el nuevo espacio donde se tomarán las decisiones legislativas de Hidalgo.
